domingo, 5 de mayo de 2013

TERTULIAS, CÍRCULOS Y GRUPOS DE ESTUDIO DE HISTORIA EN SAN MARCOS ¿?-2014



*Luis Rodríguez[1]
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

“Dedicado a los amigos, a los profesores, y a los grandes maestros cuya lectura de sus obras impulsan a ser un buen estudiante, un buen profesional, y tal vez algún día…un buen historiador”

La tradición organizativa en la Escuela de Historia inició en la década del ochenta desde la esfera de lo político. Era muy inusual identificar la existencia de colectivos dedicados al espacio académico y/o investigación, si bien es cierto existían espacios de formación, generalmente marxista/maoísta, sólo eran un foco de reproducción de las principales posturas del pensamiento político de la facultad de aquel entonces, bien mencionaba Nicolás Lynch para la realidad de una década anterior: “San Marcos era un templo de Mao” en base al testimonio personal de un ex dirigente universitario de aquella época, Javier Vásquez. Esta premisa implicaba la hiper-ideologización política de los postulados más elementales del marxismo donde los análisis daban paso a la comprensión por medio de las enseñanzas del presidente Mao[2].

La década del noventa cambió en parte esta realidad. La intervención militar de la Universidad durante el gobierno de Fujimori significó por un lado la represión de todo tipo de movimiento contestatario y organización política dentro de la Universidad[3], esto como parte de la nueva reorganización de las instituciones públicas que se dio, y por otro lado significaba la apertura de nuevos espacios de discusión académica que no se veían amenazados por las acciones políticas de estudiantes coetáneos. Este ingreso de las Fuerzas Armadas a la Universidad se dio en 1991 cuando el presidente tomó como pretexto la infiltración senderista en la mencionada institución[4], sin embargo pese a lo que se piensa, el ingreso del ejército fue visto con buenos ojos, el informe de la CVR toma un fragmento de una revista del medio para corroborar aquello: “[…]Cuando los militares ingresan a San Marcos y son recibidos en distintas facultades con aplausos y claras muestras de simpatía, los estudiantes que habían apostado por resolver los problemas de la universidad - incluido el de la violencia y la actividad senderista […][5].

En San Marcos los grupos de estudios como espacios organizados dedicados a la investigación tienen precedentes en las viejas tertulias y escuelas generacionales que crearon los viejos maestros sanmarquinos desde la Facultad de Letras. Uno de ellos fue Raúl Porras Barrenechea que ya desde sus inicios, cuando vivía en la calle Mogollón, frecuentaba las tertulias y reuniones de la generación del Centenario con intelectuales como Paz Soldán, Jorge Guillermo Leguía, Luis Alberto Sánchez, entre otros. Posteriormente en los años 50 a medida que Porras reformaba el Plan de Estudios de su Escuela, incluyendo cursos de Fuentes Históricas también discutía clásicos autores como Croce, Ranke, Burkhardt, Carlyle entre otros, pero también formaba un circulo de jóvenes entusiastas que reunía en su casa para discutir textos y novedades historiográficas. Así, mencionaba Manuel Burga lo siguiente: “[…] en los años ’50, dará vida a una intensa y animada tertulia en su casa de la calle Colina […] Esta relación con la juventud, en su casa, alrededor de los libros, es uno de los méritos mayores que le concede Washington Delgado”[6]. Muchos de estos jóvenes que empezaron su carrera intelectual en esta tertulia gozaron de privilegios como conocer nuevas amistades, especialistas extranjeros y acercarse a las novedades que el maestro Porras traía consigo, a esta tertulia pertenecieron Ella Dunbar Temple (un poco mayor que sus coetáneos), Waldemar Espinoza, Mario Vargas Llosa, Pablo Macera, Carlos Aranibar, Maria Rostworowski y Miguel Maticorena Estrada. A la muerte del maestro Porras en la década del sesenta, sus alumnos siguieron caminos distintos: asentándose en Europa, visitando los archivos españoles, formando tertulias en San Marcos, o acercándose a otros padrinos, como Jorge Basadre.

Pablo Macera, fue uno de los alumnos a los que Raúl Porras dedicó mayor atención, aún en los últimos momentos de su vida, viajó a Francia en 1960 – año de la muerte del maestro – y recibió una gran influencia de la tradición francesa con las enseñanzas de Fernand Braudel, Maurice Chevalier, entre otros. Fue el mismo Macera que introdujo en San Marcos lecturas sobre la Escuela de los Annales, haciendo mención a clásicos como Bloch, Febvre, Labrousse, Pirenne, y a los marxistas como Vilar. A imitación de su maestro formó una propia tertulia con sus alumnos en su casa de la calle José Díaz en La Victoria, donde se concibió una historia nacional crítica, andina y peruana y que más tarde formaría la base del Seminario de Historia Rural Andina, de esta tertulia nacerían grandes historiadores como Manuel Burga y Alberto Flores Galindo. Ambos, al regresar de Paris después de su doctorado de tercer ciclo en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, encontraron la tertulia de Macera cerrada para ellos por lo que se acercaron a Basadre, que no formó ninguna Escuela generacional por su carácter solitario.

Para la década del ochenta, Pablo Macera abandonó San Marcos y se retiró al Seminario de Historia Rural Andina, y paralelamente se creó la Facultad de Ciencias Sociales. Profesores que pudieron formar una tertulia o un grupo de estudiantes cercanos a un centro de investigación fueron entonces Heraclio Bonilla, Lorenzo Huertas, Manuel Burga, Miguel Maticorena entre otros. Sin embargo la radicalización del movimiento estudiantil, la politización de la vida académica, la influencia del marxismo de manual y sobre todo el ingreso de Sendero Luminoso hicieron que las relaciones entre maestros y alumnos se consideren conflictivas, y que cualquier acercamiento a una autoridad o profesor significaba una traición al movimiento estudiantil, es decir, por aquel entonces se creía en un antagonismo entre los estudiantes y los docentes. Muchos profesores también salieron de la Escuela en esas épocas, por ejemplo Lorenzo Huertas, y luego Wilfredo Kapsoli se instalarían en la Universidad Ricardo Palma, mientras Bonilla llegó a enseñar en la PUCP, y para 1996 se instalaba como docente en Colombia (hasta la actualidad).

Aún así, la generación de esta década y de inicios de los noventa produjo excelentes historiadores que en años posteriores sustentarían la tesis de licenciatura, y muchos de ellos luego ingresarían a la Escuela como docentes, sólo por mencionar a algunos como Virgilio Freddy Cabanillas, Carlos Carcelén, Maribel Arrelucea, Raúl Adanaqué, Cesar Puerta, Luis Arana Bustamante, Héctor Maldonado, Carlota Casalino, Gabriel Roman Joffre, entre otros. Esto se dio, en parte, porque a partir de la década de los ochenta se consolidaría una nueva forma de crear un vínculo entre el maestro y el alumno: las jefaturas de práctica. Así, en esta década Raúl Adanaqué se convertiría en jefe de práctica de Waldemar Espinoza, Virgilio Freddy Cabanillas sería el ayudante de Miguel Maticorena y Alejandro Reyes, Carlos Carcelén fue el jefe de práctica de Manuel Burga, y profesores como Héctor Maldonado o Cesar Puerta serían los ayudantes de investigación de Carlos Lazo.

Durante la intervención militar, Carlos Lazo sería Director de Escuela entre 1991 y 1993, periodo en el cual entregaría las cátedras de acuerdo a su criterio personal y no tanto a la especialización del docente, posterior a él sucedería Miguel Maticorena entre 1993 y 1995, años entre los cuales se empieza a rodear de la nueva generación de estudiantes de historia de aquella década, y con quienes formó el Coloquio de Historia de San Marcos, y luego el Coloquio de Historia de Lima, eventos anuales que dedica un gran espacio a la presentación de jóvenes investigadores que desean abrirse espacios. Para esta época la historiografía sanmarquina se vería envuelta en la tradición de producir revistas mediante esfuerzos colectivos, en este periodo aparecen Sequilao de la mano de Raúl Adanaqué, Antonio Coello y Jorge Moreno, y también unos pocos años más tarde surgiría Nueva Síntesis con Carlos Carcelén y Luis Arana Bustamente en la dirección, este tradición continuaría en la década siguiente con revistas como Diálogos en Historia, Uku Pacha e Illapa, publicaciones que corresponden a iniciativas más personales que productos de una organización consolidada.

En la década del noventa, y gracias a la gestión e invitación de Manuel Burga, ingresaron docentes como Cristóbal Aljovín, Cristina Florez y María Emma Mannarelli. Al terminar esta década, vuelve a aparecer maestros con un grupo de jóvenes alrededor suyo en forma de escuelas, donde los principales lazos eran la amistad y las afinidades temáticas. Así, los círculos más consolidados serían los de Miguel Maticorena, cuyo fuerte era su casa del jirón Washington, con los Coloquios de Lima que tenía tanto a profesores, egresados y estudiantes alrededor suyo. Carlos Lazo formó también un grupo de historiadores a su alrededor para sus trabajos de investigación tales como Luis Arana, Juvenal Luque, Cesar Puerta, Héctor Maldonado, Carlos Morales, entre otros. A su vez, Manuel Burga también constituyó un círculo con profesores de la Escuela y jóvenes egresados, y Waldemar Espinoza, un poco más solitario que lo demás, mantenía a uno o dos egresados o estudiantes alrededor suyo como discípulos, siendo el más reconocido Dino León Fernández, que a partir del 2000 junto a Juan José Pacheco Ibarra ( actual director de la Agenda Histórica) fundaría Uku Pacha.

Al iniciar la década del nuevo siglo la situación cambió. El círculo de Miguel Maticorena seguía considerándose como el más consolidado y quien mayores ventajas tenía. Pero la jubilación del maestro, el olvido de los profesores de este círculo por garantizar el recambio generacional, y sobre todo el alejamiento de los egresados de la Escuela, debido a su intento de abrirse profesionalmente, hicieron que este círculo se alejara cada vez más de la Universidad. Por otro lado, Carlos Lazo vio como sus alumnos formarían el primero grupo de estudios en la Escuela post intervención y caída de Fujimori. El primer grupo de estudios con una denominación particular, con una estructura orgánica y con maestros reconocidos: Lazo y Espinoza, sería el Taller de Estudios Históricos-filosóficos (TEHIF) fundado por Yony Borja, Carlos Cabanillas, Carlos Huertas Flores, María Infantes Flores, Jorge Américo y Daniel Morán.  Este grupo por el años 2003 fundaría la revista Praxis en la Historia, por cuyas páginas pasarían varios egresados y estudiantes tales como Emil Beraún (actualmente magister en epistemología) y los mencionados Daniel Morán (asesorado por Waldemar Espinoza, candidato a Doctor en Buenos Aires) y Jorge Americo Mendoza (licenciado el 2011), entre otros. El objetivo de la mencionada revista es incentivar la producción científica, la reflexión del pasado y del presente para que pueda llevarnos a una mejor realización de nuestro porvenir[7]. La importancia de la utilización de la Historia se da considerando la praxis no solo como acción o práctica sino también como reflexión crítica de la realidad. El mismo grupo dedicó un número especial a su maestro Lazo debido a la muerte de éste en diciembre del 2005.

Manuel Burga, por su lado, uniría a una vasta cantidad de profesores, egresados y estudiantes durante su gestión en el post grado, y luego en el rectorado. En esta última instancia dirigió la Unidad en torno a la Reforma Universitaria junto a Carlota Casalino, David Velásquez, entre otros; y también estaría cercano a Cristóbal Aljovín y Alex Loayza. Aljovín y Burga se convertirían - en ese periodo - en los profesores con mayor cantidad de asesoramiento de tesis en la Escuela de Historia, esto último se convertiría en otra forma de establecer la relación entre docente y alumno. Así, Aljovín asesoró a Antonio Cajas, Marcos Garfias Juan Carlos La Serna, Cesar Montes, Ernesto Morales, Francisco Nuñez, Emilio Rosario y David Velásquez, mientras Manuel Burga asesoró Gerardo Álvarez, Alex Loayza, José Vásquez, etc. Waldemar Espinoza y Francisco Quiroz también se convertirían en asesores recurridos en esta última década[8].

La caída del régimen fujimorista permitió que se volviera abrir espacios críticos como extensión del movimiento social, en San Marcos el rectorado de Manuel Burga se vio inmerso en la coyuntura inmediata a la caída del gobierno, pues en las facultades más politizadas: Ciencias Sociales, Derecho y Letras, se empezaron a formar colectivos políticos, y estos empujarían la reconstrucción gremial por el año 2003. En Ciencias Sociales se formarían grupos como Colectivo Amauta, Integración Estudiantil, Frente Estudiantil Revolucionario y la Coordinadora José Carlos Mariátegui, al pasar los años se acumularon mayor cantidad de espacios políticos como MASA, Círculo Interpretación y Cambio (CIC) y una pequeña facción de Patria Roja, todos ellos a partir del año 2006 formaron la denominada Coordinación de Gremios de Ciencias Sociales (COOGRE). Los niveles de politización se asemejaban a la de las décadas pasadas, e incluso el antagonismo estudiante/autoridad volvió al ambiente de la facultad. En esa coyuntura el círculo de Lazo se deshizo con su muerte, los profesores que pertenecieron alguna vez en él, se alejaron completamente, y lo que quedó fue el grupo de estudiantes que recibieron su influencia de manera tardía, el círculo de Miguel Maticorena estaba alejado de San Marcos, y el de Manuel Burga fue estigmatizado por parte de los estudiante políticos que relacionaban cualquier acercamiento a un profesor o autoridad como “dejarse corromper y manipular”, de esta forma no se admitía el acercamiento a una autoridad si esto no se hacía con la intención de negociar reivindicaciones para el reconstruido movimiento estudiantil. Manuel Burga, sus profesores, egresados y estudiantes simpatizantes recibieron percepciones negativas, lo que conllevó a que ningún profesor se atreviera a formar un círculo como lo de los mencionados, paralelamente Waldemar Espinoza se mantenía, también, solo, aunque a veces era invitado por el TEHIF para algún artículo publicado en Praxis.

La existencia de estudiantes que estén alrededor de un núcleo docente llegó a ser asimilado como algo negativo. El movimiento estudiantil de la época lo condenaba, y se tachaba de academicista a tales personajes, así nació la dicotomía rojo/amarillo, el consecuente contra el academicista, etc. Durante esta tradición conflictiva se fundó en el 2004 el grupo Perspectivas, que editó una revista artesanal del mismo nombre con personajes como José Vásquez, Wency Capristan o Walter Vega, ellos recibirían ayuda de profesores como Cesar Germaná – decano de la facultad de aquel entonces, Maribel Arrelucea – profesora contratada – y Dorothea Ortmann. Este espacio presenta en su primera publicación el objetivo de profundizar el conocimiento sobre la sociedad peruana como tarea urgente, priorizan la investigación, todo lo resumen en: “conocer mejor lo que ocurrió y lo que hoy está ocurriendo en nuestra sociedad”[9]. Este grupo que en adelante fue estigmatizado por considerarse una fachada académica – denominación de entonces para la mayoría de grupos de estudios que existiesen – del grupo Unidos por Sociales, que durante tiempo habían apoyado la gestión del decano Cesar Germana y el rectorado de Manuel Burga. 

La tradición orgánica en Ciencias Sociales de la primera década del siglo XXI se dio primero en la esfera de lo político, al parecer se veía este nivel como una urgencia en una universidad bastante despolitizada. Un documento encontrado en el Centro de Estudiantes de Historia (CEHIS) describe la influencia de los grupos políticos en la Escuela, así se ha logrado identificar que para el año 2007 se hizo una invitación a los diversos colectivos, y formas organizadas de estudiantes, para discutir el perfil profesional del historiador en el contexto de la Reforma Curricular. Así, se identificó como invitados a grupos políticos como Integración Estudiantil, Coordinadora José Carlos Mariátegui, Masa, Grupo cultural Taki Marca, Círculo Interpretación y Cambio, Unidos por Sociales, y entre los círculos académicos se encontraba Perspectivas, TEHIF, Alethia y Jorge Basadre.

Lo anterior tiene un contexto. Para el año 2007 las elecciones de autoridades dieron como resultado la elección de Bernardino Ramírez como decano y Waldemar Espinoza como director de post grado, dos profesores opuestos a la gestión, que encabezada por Germaná, gobernó desde el 2001 hasta el 2007. Esto en parte porque el tercio estudiantil elegido para aquella fecha fue un grupo denominado “pro estudiantil” llamado Sociales en Acción (confluencia de Coordinadora José Carlos Mariátegui, Integración Estudiantil y el CIC), este grupo partía de la concepción y larga tradición del movimiento estudiantil de aquellos años en el cual se concebía que la gestión representada por Germaná/Burga había sido una nefasta administración autoritaria, antiestudiantil y privatista [el discurso no hacía hincapié a lo académico], por lo tanto decidieron apoyar el sector representado por Ramírez. Este mismo tercio llevo el sentido general de los estudiantes que creían lo anterior, que preferían una administración de Ramírez (que prometía entre otras cosas, la condonación de deudas, la gratuidad de la matricula, la reforma curricular y el respeto de los gremios – Algo que Germaná nunca hizo) que la representada por los docentes agrupados entonces en Acuerdo Institucional. En la Escuela de Historia, la situación fue similar, los estudiantes no vieron con buenos ojos la larga administración de Rolando Pachas por siete años, y a la llegada de Francisco Quiroz, lo aclamaron como director de Escuela, siendo la unión del CEHIS 2007, el Comité asesor y el Tercio estudiantil lo que llevó a elegir como Director al mencionado profesor, que de inmediato a su elección se embarcó en el trabajo de reformar el Plan de Estudios de Historia.

La Reforma Curricular desde el 2007, y en adelante, se convirtió en la única bandera de los gremios y de los espacios políticos que la sostenían, había sido cuestionada desde años anteriores por otros círculos, pero recién para ese año se empezó a discutir en serio, sobre todo debido a una gestión favorable en el decanato, en el ciclo básico y en la Escuela de Historia, con Francisco Quiroz que promovió su propuesta casi en la totalidad. La reforma partía de dos premisas, a) significaba la liquidación académica de la gestión de Germaná, por ello se atacaban, principalmente, los cursos impuestos por esa administración, como el de Intersubjetividad, Literatura y Sociedad (cursos hoy inexistentes) entre otros, y b) significaba la alianza entre estudiantes y docentes después de la elección del 2007. Al final, llevarlo sólo como una bandera política (sin un plan estratégico de largo aliento), hizo que la reforma se diese de manera apresurada aprobándose planes de estudios casi al caballazo. En el caso de la Escuela de Historia, se convocó a plenarias estudiantiles, docentes y generales – donde participó el mismísimo Manuel Burga, pero al final el nuevo plan [que luego tomaría la denominación de Plan 2009] sería en un "90%" [estamos exagerando] la propuesta de Francisco Quiroz, aún así esto se vio como una victoria estudiantil para la época.

Por aquellos años, los grupos de estudios más consolidados entraron en un proceso desigual, mientras el TEHIF entraba en lento ausentismo, Perspectivas salió a flote. Perspectivas se institucionalizó a través del Vicerrectorado de Investigación de la UNMSM, con su asesor Francisco Quiroz, una tradición de institucionalizarse que inició con este grupo cuando por primera vez en un Consejo de Facultad (durante el decanato de Alejandro Reyes) se reconocía a una organización académica, esto gracias al impulso de uno de sus miembros: Emilio Rosario (más tarde director del Seminario de Historia Rural Andina). Esta tendencia de buscar apoyo económico e institucional sería reproducida por grupos como Annalicemos HIst8ria, PLVS VLTRA y Mnemosiné. El presidente de Perspectivas por el año 2008 era  Víctor Urbina [estudiante 2006], y el grupo estaba compuesto por otros estudiantes de la misma promoción como Christian Aponte, Mizael Huamaní Coello y Mariam Aranda; mientras la revista del mismo nombre se hizo cada vez más recurrente. Por otro lado el TEHIF después de varios años de editar Praxis en la Historia, empezó a dejar grandes lapsos de tiempo entre los números de su revista, esto se debió a que la mayoría de las personas que conformaron el grupo pasaron a convertirse en extra-promocionales y su activismo público disminuyó; por aquellos años el TEHIF estaba compuesto por  Julio Lara, Yony Borja, Alex Gómez, entre otros. Sin embargo mantenían las realizaciones de sus círculos de formación. Otro factor que llevó a que el TEHIF saliera de la escena pública, fue que se convirtió en otro grupo presa del ataque político cuando se le identificó como la fachada académica de Sociales en Acción, que era la forma electoral de la Coordinadora José Carlos Mariátegui, que luego pasaron a llamarse Frente Estudiantil Revolucionario – Retomando el Camino democrático- (FER-RCD), este último nombre tomado en verano del 2009, considerado por muchos como los aliados estudiantiles de la gestión de Ramírez que por el año 2009 fue considerada igual de antiestudiantil y autoritaria que la de su predecesor Germaná.

El año 2008 significó un duro cambio en el movimiento estudiantil, fue el movimiento contra el By Pass y la petición de reformulación del plan vial que generó un gran tendencia crítica y organizativa dentro de la Universidad, sin embargo la lucha política entre espacios opositores, y el oportunismo de algunos en aprovechar esta coyuntura para conseguir réditos políticos y adherentes, hicieron que se formará un conjunto crítico de estudiantes, que empezó a abandonar la idea de una organización gremial como salida a todos los problemas. La promoción 2008 en diversas escuelas incentivo ello, aunque no de la manera más apropiada. En este clima se buscaba formas de organizarse colectivamente, que superasen a los tradicionales grupos de izquierda que usaban espacios de formación académica de estudios marxistas para ventilarse políticamente (comúnmente se leía - y lee - a Marx, Engels, Lenin, Gramsci, Stalin, por lo general no era una lectura crítica sino dogmática) . Lamentablemente por esos años 2008/2009, grupos como Perspectivas o el TEHIF eran atacados constantemente por la crítica “del movimiento estudiantil”, unos por apoyar a Germaná/Burga, otros por apoyar a Bernardino Ramírez, [entonces los dos sectores de docentes que se peleaban por el control de la facultad]. Otros espacios académicos – en Historia – como Pleyade, Alethia y Jorge Basadre, estaban casi desaparecidos por aquellos años. El primero tuvo un blog, fue impulsado durante unos años y editaron una publicación que no se hizo muy conocida, pero para esos años, al egresar la mayoría de sus miembros, desapareció. El caso de Alethia fue muy ejemplificador, fundado desde antes de la Reforma curricular, este espacio impulsó esa reivindicación y también la realización del I Congreso Internacional de Estudiantes de Historia – 2008 –, compuesto, entre otros, por Emil Beraún, José Luis Trivelli y Johel Pozo, el grupo dedicado a la reflexión filosófica de la historia, del sentido del ser historiador y reclamándose, algunas veces, como herederos de las reflexiones de Lazo – al igual que el TEHIF –  desapareció por el año 2009 al no tener una generación nueva que prosiga con un trabajo orgánico.

Para finales del 2009 – entre octubre y noviembre – se fundó el grupo Annalicemos Hist8ria, originalmente conformado por Gonzalo Paroy, Luis Paliza, Walter Rojas, Christian Ortiz y Luis Rodríguez - el que escribe - cuya primera intención era editar una publicación de investigaciones dirigida a un público masivo. El grupo era bastante heterogéneo en su forma de pensar, concebir y hacer la historia,  pero aún así todos sus integrantes tenían una filiación con los principios básicos de la Escuela de los Annales – de ahí el nombre – vale decir la consideración de la historia-problema, la interdisciplinariedad, la multiplicidad de fuentes, la historia total, y sobre todo le daban un primordial énfasis a la difusión e incentivo de investigación.  Para el año 2010 el grupo editó la primera versión de su revista virtual Síntesis Social, ayudado por su asesor Virgilio Freddy Cabanillas. Una publicación que contenía los trabajos de primeros años de los miembros del grupo, así como invitados de otras escuelas de Antropología, Geografía y Sociología.

El año 2010 contenía una nueva coyuntura, vale decir era el año de elección de autoridades, cambio de gestión en las Escuelas, y en el caso de Historia se realizó el II Congreso Internacional de Estudiantes de Historia. En el primer punto, la elección de Salazar Zapatero como decano, y de Unidos por Sociales, como tercio ganador, significó un malestar general de los estudiantes que realizaron de todo por impedir aquella administración. De hecho la situación implicaba una polarización en cuanto a la gestión entre uno y otro bando (Frente Unido de Sociales – los docentes representados por Ramírez/Espinoza, y Movimiento de Docentes de Sociales – espacio al cual pertenecían algunos profesores de Acuerdo Institucional), sin embargo el movimiento de aquel entonces no decidió dar un apoyo a ningún sector, lo que permitió que el rectorado de Izquierdo – de la confluencia de Ramírez – junto con su Comité Electoral emitiera una destitución hacía Salazar Zapatero y pusiera como decano encargado a Waldemar Espinoza. El movimiento de entonces no hizo nada, hasta meses después donde se pidió que se regularicen los consejos de facultad, incluso se realizó una toma de local, pero esta no llevo a nada. Por aquellos años los estudiantes de primer año desconfiaron de los espacios políticos tradicionales y se alejaron completamente de las esferas de su acción, los gremios se debilitaron aún más, y el movimiento estudiantil perdió rumbo y fuerza, hasta hoy.

Los espacios políticos al ser rechazados y deslegitimados perdieron fuerzas en los centros de estudiantes, y en el caso de Historia se vio un enorme cambio, cuando para el año 2010 había más independientes que grupos organizados. Para esa fecha grupos como Integración Estudiantil, Unidos por Sociales, FER, Taquimarca habían desaparecido de la Escuela, y solo habían algunos representantes que no tenían mayor peso. Esta despolitización organizada de la Escuela hizo que el Centro de Estudiantes fuera dirigido por independientes [Secretaría General de Juan Tito] y también promovió la aparición de otros espacios políticos. Los discursos políticos ya no calaban entre los estudiantes, por lo tanto esto dio hincapié a que los grupos académicos a partir de ese año se propagaran. Esta situación se generalizó (de menor grado) en otras Escuelas, por ejemplo la promoción 2010 de Sociología conforme el grupo Conciencia-Sociales que realizó un evento sobre el Conflicto Armado Interno y la Universidad, no ha dejado muchas fuentes para estudiarlo, pero sus vínculos con espacios políticos lo llevaron a la extinción, la promoción 2010 de Antropología se reunió en torno a un proyecto académico (un tanto de iniciativas individuales) que se convirtió en una revista llamada Estructura Salvaje, que publicó un número, y se tiene noticias de una segunda edición. Sin embargo tampoco se conocen muchas referencias de este grupo, proyecto o colectivo como para estudiarlo a profundidad.

Sólo para el año 2010, Perspectivas presentó su último número de revista, y de ahí el grupo desapareció hasta que en el 2011 hicieron una convocatoria para su último número de revista (que quedó en nada). El TEHIF desaparecido durante aquellos años, recién volvió a aparecer en el 2012 con la presentación del último número de Praxis en la Historia. Los grupos de estudios más activos en la Escuela, para el año 2010, eran Annalicemos Hist8ria (AH) y el Circulo Raúl Porras [fundado por Gabriel Bustamante y otros estudiantes de la promoción 2008]. Este último círculo desapareció antes de dejar un atisbo para estudiarlo, así que el primer grupo hegemonizó el discurso académico durante ese año. En el 2011 AH se institucionalizó a través del Vicerrectorado de Investigación, realizando las Jornadas de apoyo profesional al historiador, y publicando en versión virtual Síntesis Social 2 y en versión impresa Síntesis Social 3. Pero para el 2011, se fundaron otros espacios de reflexión académica, así para mediados de septiembre y octubre se lanzó a la escena pública el grupo Plvs Vltra, dirigido por Javier Robles [promoción 2009], un grupo dedicado al estudio de temas coloniales y que realizó su primer evento sobre una reflexión por los 519 años del Descubrimiento de América, asesorados por Carlos Morales, el grupo se institucionalizó por el VRI al año siguiente, realizando un evento sobre la Toma de Cajamarca y la conquista del Perú.

Un espacio de reflexión de estudiantes de la promoción 2010 se transformó en el EFHIS (Espacio de Formación Histórico-Social), grupo dedicado a la lectura y debate de textos considerados fundamentales en la condición de estudiante de Historia, el grupo sin embargo dejo de tener la recurrencia necesaria diluyéndose con el tiempo y sin dejar mayores fuentes para estudiarlo, salvo una página de facebook; en el mismo año se fundó Regionalicemos la Historia (RH, actual GINISER), por iniciativa de Gabriel Bustamante [promoción 2008] y asesorados por profesores como Raúl Adanaqué, Miguel León Gómez, Luis Miguel Glave y Waldemar Espinoza. Es un espacio que se dedica a los estudios regionales, campo de la Historia dejado de lado por la historiografía limacentrista, de ahí el deseo de abocarse a tales horizontes historiográficos, actualmente han editado su primer número de la revista Historia y Región (también la han publicado en versión digital) y ya se abrió la convocatoria para el segundo número. En los últimos años más profesores se han sumado a esta corriente de crear grupos de estudios como Mnemósine asesorados por Héctor Maldonado. Un grupo que logró la institucionalización en el 2013 y cuyos miembros (en su mayoría de la promoción 2010) se dedicaron a la investigación de revistas publicadas por Universidades peruanas (el producto de tal labor aún no se conoce). Fuera de ello han realizado eventos de interés de su asesor, centrándose en procesos y hechos internacionales, como extensión de los cursos de Historia Universal que enseña Maldonado. Ruth Borja también tuvo la idea de conformar un grupo dedicados a los estudios de memoria histórica, entre otros. Y finalmente, fuera de estos casos no podemos dejar de mencionar los diversos círculos de estudiantes que se han conformado alrededor de un profesor como Carlos Carcelén, la Dra. Cristina Florez Dávila también impulsa algo similar realizando eventos desde la Cátedra Ella Dunbar Temple, Maria Emma Mannarelli tiene un conjunto de egresados y estudiantes afines a los estudios de género, y Carlota Casalino organiza a sus estudiantes para la realización de eventos en el Instituto Raúl Porras, y recientemente en los Coloquios de Historia de San Marcos, y al parecer el Coloquio de Historia de Lima también. Finalmente agregamos la aparición de dos grupos de estudios en los últimos años, Devenir Histórico (DH) cuya estructura orgánica es imprecisa, en el sentido que no se conoce quienes son (aunque se sabe que muchos pertenecen a la promoción 2012), no se sabe tampoco quién es su asesor, aunque por los eventos realizados podemos decir su vinculo con José Chaupis Torres, profesor que dirige actualmente el Instituto de Investigaciones Socio-Territoriales (IIST). Estructuras que parecen hermanadas tanto en auspicio de eventos como en apoyo humano. Han realizado eventos sobre las nuevas formas de hacer Historia (algunas no tan nuevas) y una conferencia sobre la coyuntura limítrofe en enero de este año. El otro grupo nace en las entrañas de la promoción 2013, Generaciones Históricas (GH), conformado por jóvenes estudiantes de la carrera, se perfila como un autentico grupo de estudios que recoge (sin saberlo) la tradición de muchas organizaciones académicas (algunas ya desaparecidas) y que incentivan a la investigación, publicación y difusión, su labor aún desconocida, por el carácter natural de sus miembros, por ahora se centra un blog. Últimamente (y desde el 2011) a través de tres años consecutivos se ha venido realizando la Mesa sobre los Grupos de Estudios como parte de las actividades por la Semana de Historia organizada por el CEHIS, un espacio propicio para que representantes de cada espacio debata y exponga sus apreciaciones sobre la Historia entre otros temas, ese tipo de mesas es un buen canal para identificar a los grupos de estudio y conocer más sobre ellos, es necesario que se formen actas escritas para estudiarlos mejor.

Podemos concluir que esta tradición asociativa de los estudiantes de Historia reafirman una idea de Manuel Burga cuando mencionaba que la formación del historiador en San Marcos no pasa tanto por las aulas, sino en el carácter extra académico, en el taller, en la conferencia, o en el grupo de estudio que puedan complementar, paliar y sobre todo fortalecer los vínculos de estudiantes en los primeros años de formación. Los precedentes las podemos encontrar en las viejas tertulias y en las relaciones entre maestro y ayudante de investigación, podemos observar que estos proyectos ahora aparecen como iniciativas que tratan de fortalecerse a través de los años y convertirse en organizaciones académicas consolidadas, esto en parte se ha podido dar en la Escuela de Historia – y no tanto en otras escuelas de la misma facultad – porque a partir del año 2010 el discurso y a la agitación política de espacios de “Izquierda” considerados como tradicionales perdieron hegemonía y capacidad de convocatoria en nuestra Escuela. La consigna sólo política dejo de estar a la altura de las demandas de los estudiantes, por lo que su desaparición actual del escenario político y académico de Historia es evidente.

Acabo diciendo que todo lo he expresado se basa principalmente en los testimonio de muchos protagonistas, si hubiera una imprecisión, omisión o error se estará muy gustoso de hacer el cambio respectivo, a su vez se menciona que este texto no pretende ser un riguroso análisis, sino más bien una curiosa mirada a un complejo y maravilloso proceso que vivimos y se vive hoy en día entre nuestros estudiantes. 

ANEXO

Conoce más sobre los grupos de estudio de Historia aquí tratados en los siguientes enlaces:


Taller de Estudios Históricos-Filosóficos [TEHIF] (Ver)
Perspectivas (Ver)
Grupo Pléyade (Ver)
Annalicemos Hist8ria [AH] (Ver)
PlVs Vltra (Ver)
Regionalicemos la Historia [RH, actual GINISER] (Ver)
Mnemosiné (Ver)
Devenir Histórico [DH] (Ver)
Generaciones Históricas [GH] (Ver)





[1] Este trabajo se basa principalmente en testimonios personales, en algunos comentarios de clases, y sobre todo en la experiencia vivida. [Publicado originalmente el 05 de mayo del 2013 con el título "BREVES REFLEXIONES SOBRE LOS GRUPOS DE ESTUDIO DE HISTORIA EN SAN MARCOS", el presente escrito es una versión aumentada y corregida el 05 de mayo del 2014]
[2] Nicolás Lynch. Los jóvenes rojos de San Marcos. El radicalismo universitario de los años setenta. Lima: El zorro de abajo, 1990, p. 64.
[3] La represión de todo tipo de protesta popular y su posterior condena son efectos del autoritarismo en el cual se vio inverso está década. Estudios muy bien fundamentados enmarcan este proceso en el desprestigio y decadencia de las organizaciones políticas. Para ampliar este tema revisar los trabajos de Julio Cotler, Descomposición política y autoritarismo en el Perú. Lima: IEP, 1993, y Carlos Ivan Degregori y Carlos Rivera, Perú 1980-1993: Fuerzas Armadas, subversión y democracia. Redefinición del papel militar en un contexto de violencia subversiva y colapso del régimen democrático. Lima: IEP, 1993.
[4] Comisión de la Verdad y Reconciliación. “La Universidad Nacional Mayor de San Marcos”, p. 654.
[5] Herejes y Renegados. Año II, número 9. Noviembre - Diciembre 1992. P. 17, tomado de la CVR.
[6] Manuel Burga, “Los Annales y la historiografía peruana (1950-1990): mitos y realidades” en Ciencias Sociales, N° 1, 1995, p 17.
[7] Praxis en la Historia, año I, N° 1, noviembre del 2003.
[8] Para un completo panorama sobre la última producción historiográfica en materia de tesis es pertinente revisar la introducción de Alex Loayza “Notas sobre la historiografía en la Universidad San Marcos después de la “Nueva Historia” en Dino León, Alex Loayza y Marcos Garfías (eds.) Trabajos de Historia. Religión, cultura y política. S. XVII – XX. Lima: UNMSM, 2011.
[9] Perspectivas, N° 1, Septiembre del 2005.

2 comentarios:

  1. En primer lugar, felicito el interés que tienen ustedes de reformular espacios de diálogo y debate en las ciencias sociales y que intenten formar un grupo académico-político representativo, que deje huellas tales como sus maestros lo hicieron.
    En segundo lugar, muchos de los datos emitidos (que conozco) son imprecisos y presenta errores relevantes, que si bien lo justifican no me parece un trabajo responsable en la medida que las consultas sobre los grupos políticos, académicos o ambos se hayan realizado a terceros y no a personas involucrados directamente. Además, es irresponsable soltar datos porque "fulanito, sutanito o menganito" me contó. El caso de los estudiantes de Antropología es uno de ellos. La revista Estructura Salvaje surge a partir de ideas y discusiones realizadas en espacios de la Universidad del Cusco, posteriormente estas ideas cobran fuerza y se materializan en debates y discusiones en espacios de nuestra univerdad, San Marcos. Ahí, radica su esencia, la revista Estructura Salvaje es producto del diálogo y el debate, es resultado de varias ideas desde diferentes tendencias políticas y académicas; es resultado de ideas de muchas personas no de unos cuantos como pretender resaltar. Además, es una propuesta de reflexión seria de nuestra sociedad y no de especulaciones. También debo informarte que el volumen 2 de la revista Estructura Salvaje fue publicada en noviembre del 2013. Por lo tanto, no es apropiado hacer afirmaciones de las cuales no conoces o no quieres resaltar por egoísmo simplemente diciendo que "...se tiene noticias de una segunda edición. Sin embargo tampoco se conocen muchas referencias de este grupo, proyecto o colectivo como para estudiarlo a profundidad".
    Finalmente, esta publicación tiene la etiqueta de un ensayo y un ensayo debería ser una investigación sería.

    Atentamente, Cristina Pérez (aparezco como anónimo porque no encontré la opción para publicar desde mi cuenta del facebook.

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  2. Hola,

    Agradezco su comentario. La cuestión heurística es un problema claro está, sobre todo cuando me refiero a procesos que apenas tienen años de sucedido. Sin embargo debería haberse notado en las notas explicativas y en el párrafo final el reconocimiento de algunas imprecisiones que se haya tenido, en ese sentido su comentario no dice nada que no se haya notado ya. Más bien su posición me deja serias preguntas, ¿cómo se puede deslegitimar las apreciaciones de “sutanito, fulanito” – es decir comentarios y testimonios per se – y antes (o luego) haber mencionado que sería más responsable consultar a personas involucradas directamente?. Acaso el término “directamente” hace más fiel, más objetivo el hecho, tal vez más preciso, pero eso no deslegitima el recojo heurístico, en su mayoría oral.

    Los testimonios orales tampoco han sido el gran corpus documental del ensayo, muchos son procesos que he vivido (por lo menos los últimos siete años, y conozco perfectamente), otros han sido testimonios de profesores de la generación (esos involucrados “directamente”), y lo demás ha sido complementado con fuentes escritas (las revistas, publicaciones, etc). ¿Cuál es la crítica?, Sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de datos dejados son totalmente precisos. Y que el único dato inexacto que usted da como ejemplo es el relacionado a la revista Estructura Salvaje, cuya tergiversación en el escrito no ha sido producto de una pluma poco hábil, sino de las pocas fuentes que se ha dejado para estudiar – como repito constantemente – o de las muchas que no son fáciles de llegar. Si hay una imprecisión, aceptémoslo en base a sus acotaciones, las hay, pero el ejemplo es tomado de manera contextual y no esencial, el objetivo del texto no hace ni tiene intención de hacer hincapié en la propuesta de Estructura Salvaje.

    Por último no sé qué se entiende por ensayo, no conozco los límites que en Antropología u otra Escuela han establecido entre “Ensayo” e “Investigación”, pero en su mayoría las revistas de Historia (de la carrera que formo parte), aún incluso de Investigaciones Sociales, la revista de la facultad, hay una marcada diferencia. El uso de ensayo o investigación no debería ser indiscriminado ni intercambiado como sinónimos como usted hace. Un ensayo, desde su forma “laboratorica” (no existe el término), es una prueba, en los géneros narrativos es el desarrollo de ideas que se aproximan a un hecho, su contenido se basa en posiciones que se exponen libremente y donde las pruebas o fuentes pueden ser maleables, incluso inexactas con el tiempo o con la evidencia empírica. Es tal vez una aproximación personal, y que pretende gestionar justo lo que usted hace: el debate e intercambio de ideas. Un ensayo no es una investigación seria. Creo que debemos quedar claro en esos.

    Debería dirigirse de forma más cordial a las personas/escritos que comenta, esa adjetivo de “egoísta” no me parece propio, por lo mismo no me parece responsable contestar.

    Saludos Cristina.

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